Revisando la historia encontramos que en 1702, Christopher Wren, el último gran maestro de la antigua masonería, se retira. Wren era un arquitecto, un albañil o masón “operativo”; por desgracia, sus construcciones no tenían ya la calidad de las realizadas por sus predecesores. El ideal que animaba a los canteros de la Edad Media había desaparecido desde hacía mucho tiempo y el arquitecto iba convirtiéndose, poco a poco, en un funcionario indiferente al esoterismo y al simbolismo.

En 1707, la Dieta imperial daba a conocer un decreto que suprimía la autoridad de la Gran Logia de Estrasburgo sobre las logias de masones alemanes.

Precisamente cuando los intelectuales toman en sus manos el destino de la masonería, sus verdaderos fundadores, los compañeros constructores, se ven obligados a entrar en una semiclandestinidad porque la civilización occidental no comprende ya su mensaje.

Todo el drama estriba en esta contradicción; quienes construyen realmente y detentan la tradición iniciática de Occidente no tienen voz en el capítulo. Christopher Wren no podía defender su ideal; asistió de lejos y sin decir nada a la fundación de la Gran Logia de Inglaterra.

La fundación de la Gran Logia de Londres y Westminster fue un 24 de Junio de 1717, la primera Gran Logia en el mundo. Esa fecha marcó un antes y un después en la historia de la Masonería. A partir de dicha fecha podemos afirmar que nació la Masonería moderna, la que hoy en día conocemos. Antes de esa fecha cada Logia era independiente, se formaban y reconocían siguiendo viejas costumbres y sin nadie que pusiera un orden en todo aquello. Un día de febrero de 1717 se reúnen en la “Apple Tree” cuatro Logias de la ciudad: “Goose and Gridiron (La Oca y la parrilla), “Queen`s Head (La cabeza de la Reina), “Apple Tree” (el manzano) y “Rummer and Grapes” (El Cubilete y las Uvas), y deciden constituir una Gran Logia pro-tempore, iniciando los preparativos para una reunión decisiva que tendría lugar en el día de San Juan, día de gran importancia para los masones. El día acordado las cuatro logias vuelven a reunirse en “La Oca y la parrilla” y  dan origen a la Gran Logia de Londres.

Se funda así la primera Gran Logia del mundo. Su primer Gran Maestro fue Sir Anthony Sayer y su primer Gran Primer Vigilante, un carpintero, Jacobo Lambal.

Si tenemos en cuenta que solo cuatro de las más de una docena de Logias existentes entonces formaron parte de dicha creación no sería muy apropiado el nombre elegido; sin embargo, el paso del tiempo acabó por darles la razón, ¿de qué razón y tiempo hablamos?

En 1751 un grupo de francmasones formó una Gran Logia rival, la Gran Logia de Masones Libres y Aceptados de Inglaterra, argumentando que la Gran Logia creada en Londres había introducido innovaciones y se había apartado de los antiguos linderos de la Masonería, mientras que ellos trabajaban de acuerdo con las antiguas reglas dadas por el Príncipe Eduardo en York en el año 926 d. C. Por este motivo, terminará siendo informalmente denominada como la Gran Logia de los antiguos, en contraposición a la Primera Gran Logia que, paradójicamente, será conocida como dijimos anteriormente “la de los modernos”.

Las rivalidades entre ambas se mantuvieron durante 63 años, constituyendo el primer cisma de la francmasonería. En 1809, las dos Grandes Logias rivales iniciaron negociaciones para llegar a una unión equitativa, que se produjo el 27 de diciembre de 1813 de la mano de sus respectivos Grandes Maestros, los duques de Sussex y de Kent, hijos ambos del rey Jorge III. La nueva organización se denominó Gran Logia Unida de Inglaterra y es la que pervive en la actualidad. El duque de Sussex fue su primer Gran Maestro.

Sigamos transitando por la senda de la institución más histórica y conocida a nivel mundial de la cual somos miembros, debemos dejar en alto el nombre de esta orden universal como así lo hicieron Libertadores, Pensadores, Artistas, Filósofos, renombrados políticos y muchas personas influyentes que buscaron ser útiles y no importantes que marcaron y dejaron su legado de vida para la humanidad y un legado de ejemplo para nosotros los masones.

Han pasado 300 años y los principios de LIBERTAD, IGUALDAD y FRATERNIDAD han flameado y seguirán flameando a lo ancho y largo de nuestro planeta, SIGAMOS CONSTRUYENDO.